viernes, 5 de diciembre de 2008

El coltan (abreviatura de columbita-tantalita)














Un gran desconocido y la mayoría nunca han oído hablar de él pero está muy presente en nuestras vidas más de lo que podéis imaginar. Es más hoy en día esta más valorado que el oro y los diamantes.

De él se extrae el metal tantalio, que presenta una gran resistencia al calor así como propiedades eléctricas y que es utilizado en casi la totalidad de dispositivos electrónicos: satélites artificiales enviados al espacio, videoconsolas, teléfonos móviles,GPS, televisiones de plasma, ordenadores portátiles, PDAs, MP3, MP4... y lo que es peor misiles de última generación.

Curiosa coincidencia: prácticamente la totalidad de los dispositivos electrónicos que hoy rodean nuestras vidas y de las armas más sofisticadas tienen un mismo origen.

Aunque todos estos dispositivos pueden funcionar con condensadores electrolíticos normales, las exigencias de miniaturización de algunos de los dispositivos electrónicos que usamos hacen necesario la utilización de condensadores de tántalo que ofrecen ventajas de menor tamaño y mayor estabilidad de sus características en temperatura

La explotación de los yacimientos de coltán, especialmente en Congo (cerca del 80% de las reservas mundiales), supone una gran preocupación por sus consecuencias a nivel ambiental, pues los principales yacimientos coinciden con los hábitats de los gorilas en peligro de extinción pero no es esta la única consecuencia. Las explotaciones no son un beneficio propio ya que están dirigidas por industriales chinos e indios ya que en la China y en la India es donde se fabrican la mayoría de los mencionados productos industriales derivados del coltán. Y la extracción, obviamente, corre a cargo de los habitantes locales (incluso niños como no). Hombres que viven a diario jornadas laborales de auténtica explotación, insalubridad y carentes de derecho alguno, al mismo tiempo que también conviven con las consecuencias de la guerra que existe en el Congo desde 1998.

Lo que está ocurriendo desde hace años en la República Democrática del Congo es un perfecto ejemplo del puzzle imposible que lo peor de la globalización ha traído consigo. Luchas étnicas, fuerzas armadas incomprensibles, fronteras inexistentes, antiguas potencias coloniales desaparecidas, nuevas potencias sin escrúpulos, riqueza inimaginable en el subsuelo, violencia sexual y una caprichosa geografía que rodea los Grandes Lagos; es decir, todos los ingredientes para el horror ante la pasividad de esta parte del mundo a la que pertenecemos, desde donde asistimos entre ignorantes y disimulados al infierno de la región de los Kivus.

Se trata de la comarca central del Oriente congoleño, un auténtico laboratorio de todos los desastres del mundo en tan solo un par de provincias. Si alguien se puede imaginar lo peor de lo peor del ser humano, que eche un vistazo a lo que acontece allí.

La mayoría seguirá sin saber qué es el coltán y convivirá con el sin tener la mínima idea del sufrimiento que padecen los habitantes de los Grandes Lagos para que ellos puedan jugar con sus videoconsolas, escuchar música en sus MP3,....


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